Consejos de Gestión

Aprobación de normas de protección del paisaje

La integración normativa ha de tener en cuenta una previa adopción de un concepto jurídico de paisaje en un sentido amplio, como paisaje ordinario y deteriorado según el modelo previsto por el Convección Europea del Paisaje del año 2000 que constituye el punto de partida de algunas leyes autonómicas sobre el paisaje: la valenciana, catalana y gallega.

Una vez aprobado la normativa de protección del paisaje ordinario mediante Ley autonómica, ésta debería contemplar el mandato de integración de esa protección generalizada en las diferentes leyes sectoriales e igualmente contemplar herramientas aplicables con alcance general, tanto en cuanto a la Ley reguladora del paisaje ordinario como en las propias leyes sectoriales. Si no existiese ese mandato de integración, difícilmente la protección del paisaje ordinario será eficaz.

Sin embargo el mandato de la integración no resulta fácil, teniendo en cuenta el diferente ámbito normativo y parámetros de los paisajes especiales en contraposición con la consideración del paisaje ordinario. Probablemente la acción administrativa de fomento económico de esa integración es la que mejor logra este objetivo, ya que se promueven acciones integradas de los diversos sectores que afectan en definitiva al desarrollo local por la vía de financiar proyectos en los que el paisaje constituye un elemento esencial.

La Ley autonómica que asuma el concepto de paisaje ordinario y prevea su regulación puede hacerlo de manera individualizada de la protección del paisaje (modelo catalán) o acompañada de regulación de otro sector de acción territorial (modelo valenciano).

Una Ley que prevea una protección individualizada del paisaje (catalana, suiza, francesa o italiana) requiere un mayor énfasis en la integración de sus mandatos en las leyes sectoriales. Por otro lado, una Ley del paisaje que se integre de una forma más o menos explícita en otras leyes sectoriales como pueden ser las de ordenación territorial (valenciana) o medio ambiente (alemana o británica), ya hace un primer esfuerzo integrador con ese sector al que formalmente acompaña el paisaje en su propia regulación, con todas las complicaciones que ello conlleva. De otro lado, el que el paisaje vaya de la mano de otro sector reduce su singularidad como si se careciese de forma previa de una sensibilización sobre la necesidad de la propia regulación del paisaje ordinario al modo como sucede respecto a otras leyes sectoriales.

El hecho de que el paisaje acompañe legislativamente al medio ambiente, a la ordenación territorial o al turismo o que, frente a ello, se opte por una Ley singular del paisaje dependerá pues de múltiples factores: políticos, de modelo económico territorial o de oportunidad, pero ninguno de esos modelos está exento de consecuencias, pues incluso en el caso de que el paisaje se acompañe de otra Ley sectorial, como puede ser quizá la más integradora la de la ordenación territorial, no se puede eludir la necesidad de integración de los preceptos de la protección del paisaje ordinario en todas y cada una de las leyes sectoriales que pueden afectarle de forma definitiva (publicidad, comunicación, puertos, montes, costas…).