Consejos de Gestión

Formar y sensibilizar a la población

Los países pioneros en este tipo de normativa fueron Italia y Alemania. Los paisajes conforman a los pueblos, ya que éstos se han convertido a lo largo de la historia en un instrumento de identificación territorial, que habla del hecho que da lugar a esa naturaleza y cultura. El paisaje siempre ha hablado elocuentemente de los pueblos y en la medida en que éstos se transforman, también lo hace el paisaje. A mayor sensibilidad del conjunto de una población la consecuencia es directa: la mayor protección del paisaje como elemento diferencial.

La afirmación de que el paisaje es cultura, después de lo apuntado anteriormente, no permite ningún género de dudas. El paisaje en sí mismo, o incorporado a cualquier tipo de arte, constituye un elemento esencial de la identidad cultural de los pueblos.

El artículo 44 de la Constitución prescribe el deber de los poderes públicos promover el acceso a la cultura. Acceso que no se delimita a impedir la obstrucción de su observación o contemplación, sino a permitir que lo que se puede naturalmente observar y contemplar está cuidado y completo, permitiendo la observación de un paisaje armónico y bello.

Para afirmar la existencia de una verdadera cultura paisajística no sólo es necesario que en cada civilización exista uno o varios términos para expresar el concepto de paisaje, sino que además es preciso que exista una literatura y una pintura de paisajes y finalmente, que la misma posea paisajes creados o inventados por puro placer. Podríamos pensar que en la actualidad nuestra civilización ya está inmersa en esa cultura del paisaje porque en ella es posible reconocer estos cuatro requisitos imprescindibles para afirmar una cultura del paisaje. Aún ello previste más de nuestro siglo, puesto que la experiencia visual o el analfabetismo visual no se concreta exclusivamente a la lectura o a la televisión sino también al saber ver paisaje.

Los escollos para una eficaz protección del paisaje son muy diversos, pero quizá el de mayor importancia sea la consideración de que, siendo aún ineficaz la protección de los recursos naturales, los efectivos materiales no pueden dedicarse aún a proteger un elemento que es mero bienestar que constituye calidad de vida en el sentido más humano, estético, espiritual o cultural.

Lo cierto es que una adecuada concienciación -no exclusivamente medioambiental, sino de una verdadera calidad de vida- demuestra que uno y otros factores están estrechamente relacionados ya que, progresivamente, son más frecuentes los casos en los que el desarrollo económico no se sostiene por haberse equilibrado adecuadamente no ya el recurso natural, sino el recurso estético o los aspectos estéticos de los recursos naturales.

Deberíamos impulsar una formación ambiental de raíz, desde la misma cepa de la construcción de la personalidad, desde la infancia. Que entendemos desde niños que el paisaje es algo de todos y que merece de una especial protección.