Consejos de Gestión

Propuestas

Las propuestas para la mejora del paisaje deben plantear objetivos, estrategias y acciones, las cuales deben recogerse en un Plan de Ordenación del Territorio, junto a las propuestas de carácter sectorial implicadas en la calidad del paisaje. También existe la posibilidad de la creación de un Plan de Ordenación del Paisaje.

En el Plan de Ordenación del Territorio los objetivos paisajísticos se pueden clasifican en tres grupos, según afecten esencialmente a suelos clasificados como no urbanizables (agrícolas, áreas de interés natural…), suelos urbanizables (urbanos o periurbanos y rurales) e infraestructuras.

El suelo clasificado como no urbanizable, por el planeamiento urbanístico, incluye aquellas partes del territorio que deberían ser preservadas de la urbanización y en general de los procesos que pudieran afectarles negativamente. En este sistema parece razonable esperar que el planeamiento territorial y urbanístico:

a) Evite la transformación y la degradación de aquellos terrenos no urbanizados que reúnen especiales cualidades como espacios de interés natural, social, productivo y/o cultural.

b) Asegure las conectividades ecológicas necesarias para el mantenimiento de la biodiversidad y la salud de los ecosistemas.

c) Preserve aquellos terrenos necesarios para el ciclo hidrológico.

d) Evite los procesos de implantación urbana en áreas mal comunicadas, no aptas topográficamente o sujetas a riesgos.

e) Dote de sentido morfológico y territorial a las delimitaciones de los suelos integrantes del sistema de espacios abiertos.

f) Establezca una gradación de preferencias en relación a las alternativas de urbanización y edificación.

Atendiendo a la conservación y mejora de los espacios de interés natural, a las pautas de ocupación del suelo rural, a la recuperación de los espacios agrarios en desuso, a la corrección de determinados impactos (por extracciones, extensiones excesivamente homogéneas de invernaderos...) se proponen los siguientes objetivos:

1) Fomentar la recuperación de la vegetación potencial y potenciar el mantenimiento y recuperación de las formaciones forestales autóctonas y de mayor significación natural y paisajística en el territorio y los aprovechamientos forestales sostenibles.

2) Identificar áreas prioritarias o emblemáticas para su ordenación paisajística pormenorizada, en función de su interés turístico, significación cultural o valores naturales y paisajísticos.

3) Conservar y recuperar el paisaje litoral, especialmente en relación a la presión ejercida por los enclaves turísticos.

4) Mantener el espacio y actividades agrarias, atendiendo a su triple dimensión económica, cultural y paisajística.

5) Adecuar la imagen, conservar o recuperar los escenarios de mayor interés en el suelo rústico, incluyendo los caminos tradicionales de acceso, pautando su uso público y/o turístico.

6) Ordenar y restaurar ámbitos sujetos a actividades extractivas.

El suelo clasificado como urbanizable, por el planteamiento urbanístico, incluye el conjunto de núcleos (urbanos o rurales) donde se establece la población; o de aquellas áreas especializadas (comerciales, industriales, turísticas…) donde ésta ejerce sus actividades (excepto las correspondientes al sector primario). En este sistema parece razonable esperar que el planeamiento territorial y urbanístico:

a) Potencie las polaridades urbanas que vertebran el territorio.
b) Establezca masas críticas de población y lugares de trabajo que faciliten la dotación de transporte público.
c) Facilite la integración de la población inmigrada.
d) Evite la dispersión de usos y edificaciones en el territorio.
e) Propicie el desarrollo urbano en las localizaciones de mayor aptitud.
f) Fomente la mezcla de usos de los tejidos urbanos.
g) Racionalice la implantación de áreas especializadas aisladas en el territorio.
h) Preservar el patrimonio urbanístico territorial.

Atendiendo al tratamiento de los “bordes urbanos” o espacios de transición, a la dignificación de los espacios turísticos o a la recuperación de la calidad del espacio urbano se propone:

1) Conservar el patrimonio cultural, incluyendo los inmuebles y conjuntos urbanos con interés histórico, arquitectónico, artístico o cultural en general, con especial hincapié en su dimensión paisajística.

2) Mejorar la imagen de los asentamientos, del paisaje urbano, turístico e industrial; su calidad edificatoria, su integración paisajística en relación al entorno.

3) Velar por la calidad del paisaje en los bordes urbanos y zonas de transición.

Las infraestructuras comprende las redes de servicios, los futuros trazados ferroviarios, el conjunto de puertos y aeropuertos, así como el sistema logístico y los intercambiadores nodales asociados, pero atendiendo especialmente a su impacto paisajístico, las infraestructuras viarias y las destinadas al transporte de energía.

Comprende por ello todo el suelo clasificado generalmente como sistema de infraestructuras por el planeamiento (urbanístico, territorial o sectorial). En este sistema parece razonable esperar que el planeamiento sectorial, territorial y urbanístico:

a) Asegure unos niveles de conectividad adecuados a las previsiones de desarrollo de los asentamientos urbanos.
b) Contribuya a estructurar espacialmente los sistemas de asentamientos urbanos.
c) Propicie un buen ajuste de los trazados en las condiciones de la matriz biofísica del territorio.
d) Establezca las prioridades de actuación.

Atendiendo a la corrección de los principales impactos detectados por trazados y tendidos, y, en general, a la adecuación de los entornos de las carreteras (distinguiendo los principales ejes de comunicación de los caminos que se ramifican por el conjunto del territorio) se propone:

1) Adecuar los entornos de las carreteras y otras infraestructuras lineales y pautar las condiciones de adecuada inserción de futuros proyectos

Las propuestas las podemos clasificar también en función del tipo de actuaciones que conlleven:

1. Actuación urgente: Se trataría de seleccionar un número reducido de acciones de dimensión ajustada y posible aplicación inmediata, que podrían tomar la forma de proyectos piloto. Su sentido es el de hacer frente a situaciones que requieren una actuación urgente y/o tener un efecto demostración, en el sentido de resultar claramente visualizables, de mostrar una decidida voluntad de la administración en la mejora del paisaje y de ofrecer pautas a otras futuras intervenciones en esa misma línea. Características claves son por tanto, su realización a corto plazo, su valor ejemplarizante de una política de paisaje y la posibilidad de constituir un referente para futuras intervenciones. Una vez suficientemente contrastadas las características de estas acciones piloto, podrían empezar a aplicarse a todas aquellas situaciones de características similares. En la selección de las intervenciones cabe atribuir un protagonismo importante a municipios y a colectivos implicados en la conservación y mejora del paisaje. Establecida por ejemplo una fuente de financiación para un determinado tipo de intervenciones, fuera interesante abrir concursos de selección del lugar de la intervención y de colaboración desde otras administraciones o colectivos.

Por ejemplo la Administración podría promover, anualmente, una convocatoria de proyectos de mejora del paisaje, a presentar por municipios o asociaciones, que cubrieran primordialmente algunos de los objetivos de calidad planteados y a los que se destinarían fondos reservados a tal fin y el soporte administrativo suficiente, en función de las disponibilidades presupuestarias y materiales.

2. Actuaciones a medio plazo: Se reunirían aquellas intervenciones o medidas que se dirijan fundamentalmente a incentivar el aprecio por los valores de nuestro paisaje, que estén directamente vinculadas al objetivo de educar en los valores del paisaje, de posibilitar a los ciudadanos su admiración y disfrute, de involucrarlos en cualesquiera decisiones que lo afectan. Estas medidas, a veces indirectas, se dirigen a mejorar la estima hacia nuestro paisaje, y por tanto el nivel de implicación y exigencia de los ciudadanos en su cuidado. No tienen necesariamente que implicar intervenciones directas sobre el territorio.

Por ejemplo, una campaña de divulgación de los valores de determinado paisaje entraría dentro de esta categoría; o un concurso de limpieza, o de embellecimiento de pueblos; o la institución de un crédito curricular (transversal) dedicado al Paisaje, a su reconocimiento y aprecio dentro de la formación escolar. Se trataría de acciones transversales, que resultaría difícil atribuir a un único objetivo.

3. Actuaciones a largo plazo: Se incluirían aquellas disposiciones de carácter normativo y las directrices a los diferentes tipos de planeamiento, territorial, urbanístico y sectorial. Su efecto se producirá por lo general a largo plazo, en la medida que vayan instrumentándose a través de sucesivas figuras de planeamiento. Con la voluntad de no contribuir a la sensación de hartazgo, se propone, en términos generales, abordar por un lado una refundición o recordatorio de las normativas existentes y en lo posible tan solo sugerir a las futuras intervenciones, instrucciones, criterios, pautas de diseño, o la adopción consensuada de un código de buenas prácticas.

Por ejemplo: los planes de reforestación, de campamentos de turismo, de infraestructuras de comunicación, de carreteras, senderos, áreas recreativas.