Experiencias

Canarias

El Decreto 27/2004, de 23 de marzo, CA Canarias por el que se acuerda iniciar el procedimiento de elaboración de las Directrices de Ordenación del Paisaje se dictó para el cumplimiento de las Directrices de Ordenación General de Canarias. La Ley 19/2003 de 14 abril de Canarias (por la que se aprueban las directrices de ordenación general y directrices de ordenación del turismo) dedica el capítulo II del Título VI al Paisaje, regulando los criterios generales y las instrucciones para el tratamiento del paisaje natural y rural, las infraestructuras, las periferias urbanas y el paisaje urbano. Además, la directriz 5.2 determina la formulación de las Directrices de Ordenación del Paisaje de Canarias, para desarrollar las de ordenación general (principalmente, de la Directriz 112 a la 116, ambas inclusive).

El Decreto sirvió para que se redactase con fecha de diciembre de 2004 el documento de Avance que fue sometido a participación pública. Este Avance de las Directrices de Ordenación del Paisaje de Canarias realiza un importante trabajo en cuanto a la sistematización y definición de la metodología, y los conceptos y las variables que deben analizarse para la caracterización de los paisajes y para determinar la ordenación específica y recomendaciones para un adecuado tratamiento del paisaje y, en su caso, de la restauración paisajística, principalmente para su concreción en los instrumentos de ordenación territorial y urbanística, y en proyectos de ejecución de infraestructuras. Al propio tiempo, dicho Avance realiza un estudio sistemático para la búsqueda y proposición de corredores insulares del paisaje, aplicando el criterio de incorporar el concepto de la continuidad como valor del paisaje.

Así, para cada isla, se determinaron una serie de corredores de paisaje.

Estas directrices, que tienen por ámbito todo el territorio de la Comunidad, tienen como objetivos estimular y favorecer la eficiente articulación e integración del Archipiélago; promover su competitividad económica; fomentar la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, y específicamente en relación con el paisaje natural, rural y urbano.

Estas directrices también tienen entre sus objetivos consolidar y desarrollar la consideración de la cualificación del paisaje natural, rural o urbano como objetivo básico de todo instrumento de ordenación, al igual que articular las actuaciones tendentes a garantizar el desarrollo sostenible de Canarias.