Experiencias

Galicia

La Ley 7/2008, de 7 de julio, de Protección del Paisaje de Galicia (LPPG) incorpora al Ordenamiento gallego una regulación general del paisaje, entendido como todo el territorio de la Comunidad Autónoma y no sólo ciertas partes del mismo que pueden presentar un valor especial o singular. Se trata, sin duda, de una regulación importante, dado que constituye la tercera regulación de este tipo que se aprueba en España: la preceden la Ley valenciana y catalana, descritas anteriormente.

Tabla

Esta Ley nace con la vocación de complementar, en el sentido de incrementar la protección y promoción jurídica del paisaje, y no de sustituir a las normas sectoriales precedentes. Así, como prueba de esta afirmación, se puede señalar que tras su aprobación se han dictado los Decretos 263/2008, de 13 de noviembre, por el que se declara paisaje protegido el “Val do río Navea” y Decreto 294/2008, de 11 de diciembre, por el que se declara paisaje protegido los “Penedos de Pasarela e Traba”, en los que se puede observar como estas normas se aplican de forma conjunta.

Esta Ley tiene por objeto, de acuerdo con su artículo 1, el reconocimiento jurídico, la protección, la gestión y la ordenación del paisaje de Galicia. Éste, de conformidad con el artículo 3.1.a, es cualquier parte del territorio gallego tal y como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y de la interacción de factores naturales y humanos.

La Ley de Protección del Paisaje tiene como fin preservar y ordenar todos los elementos que configuran el paisaje de Galicia en el marco del desarrollo sostenible, entendiendo que el paisaje tiene una dimensión global de interés general para la comunidad gallega, por cuanto trasciende a los campos ambientales, culturales, sociales y económicos. Por ello, dado este carácter transversal, la LPPG impulsa la plena integración del paisaje en todas las políticas sectoriales que incidan en el mismo.

Las disposiciones de la LPPG, de conformidad con el artículo 4, se aplicarán a todo el territorio de Galicia, ya sean áreas naturales, rurales, urbanas y periurbanas, así como aquellas otras áreas de elevado valor ambiental y cultural, e incluso los paisajes degradados, comprendiendo asimismo las zonas terrestres, marítimo-terrestres y las aguas interiores.

Además la Ley establece otros principios inspiradores como son:

• La coordinación y la colaboración entre las distintas administraciones públicas en materia de paisaje.

• El establecimiento de mecanismos de participación social en la toma de decisiones y en la definición de las políticas de paisaje, sobre todo con las entidades locales.

• El fomento de la sensibilización de la sociedad gallega en lo referente al valor del paisaje, de su importancia y funciones, y de los procesos de transformación que están aconteciendo.

• La promoción del estudio y de la formación en materia de paisaje, desarrollando actividades específicas sobre la protección, gestión y ordenación de los paisajes.

De forma similar al Convenio Europeo del Paisaje, la ley 7/2008, de 7 de julio, de protección del paisaje de Galicia crea los siguientes instrumentos para la gestión:

a) Catálogos del paisaje de Galicia.
b) Directrices de paisaje.
c) Estudios de impacto e integración paisajística.
d) Planes de acción del paisaje en áreas protegidas.
e) Observatorio Gallego del Paisaje.

Los catálogos del paisaje definidos como los documentos de referencia que, fundamentándose en las distintas áreas geográficas, morfológicas, urbanas y litorales existentes en el territorio gallego delimitan, en base a los diferentes estudios y trabajos existentes en la materia, las grandes áreas paisajísticas de Galicia, identificando los diversos tipos de paisajes existentes en cada una de ellas y sus características diferenciales, incluirán:

a) La identificación de los diferentes tipos de paisaje que existen en cada área paisajística.

b) Un inventario de los valores paisajísticos presentes en cada área paisajística, identificando aquellos ámbitos que en cada área presenten un especial estado de deterioro y que precisen especiales medidas de intervención y protección.

c) Un análisis de las causas que determinaron la existencia de esos tipos de paisaje, de aquéllas que inciden hoy sobre los elementos del paisaje, y su evolución futura prevista.

d) Una diagnosis del estado actual del paisaje en cada área paisajística.

e) La delimitación de las unidades de paisaje presentes en cada área, entendidas como ámbitos territoriales con valores paisajísticos homogéneos y coherentes.

Las directrices de paisaje son aquellas determinaciones que, basadas en los Catálogos del Paisaje, definen y precisan, para cada unidad de paisaje, los objetivos de calidad paisajística que se pretenden alcanzar, establecen:

1. La definición de los objetivos de calidad paisajística para cada unidad de paisaje.

2. Una propuesta de medidas y acciones específicas para alcanzar los objetivos de calidad y de recuperación de aquellas áreas en las que existen ámbitos degradados.

3. Una descripción de los indicadores de calidad paisajística para el control y seguimiento del estado y evolución de las unidades de paisaje.

4. Una serie de normas y recomendaciones para la definición de los planes urbanísticos y sectoriales y de las estrategias regionales o locales encaminadas a un desarrollo sostenible del territorio, a fin de integrar en ellos los objetivos de calidad paisajística.

Esta Ley no hace referencia a la financiación para la protección y gestión del paisaje.