Integracion del Paisaje en

Agricultura

La orientación de la política agraria común (PAC) a nivel comunitario nos habla progresivamente de su integración con la política medioambiental.

Las medidas agroambientales que se adoptan, van más allá de las buenas prácticas agrarias y es donde se incentiva la conservación del paisaje, comprendiendo ayudas a la agricultura ecológica y la labranza de conservación, protección y mantenimiento de terrazas, uso más seguro de plaguicidas, gestión integrada de cultivos, gestión de sistemas de pastoreo de baja intensidad, reducción de la densidad de ganado y utilización de compost homologado. Las personas que se dediquen a la agricultura que se comprometan durante un período mínimo de cinco años a adoptar algunas de estas técnica agrarias respetuosas del medio ambiente (que van más allá de las prácticas habituales) reciben a cambio pagos en compensación por los costes adicionales y la disminución de renta derivados de los cambios. Algunos ejemplos de compromisos cubiertos por los planes agroambientales nacionales y regionales son la conservación del paisaje y de rasgos históricos tales como setos, zanjas y bosques.

Con la reforma de la PAC del 2007 la ecocondicionalidad reforzada incluye el respeto de normas agrícolas y ambientales que favorecen la protección contra la erosión y mantenimiento de la materia orgánica y la estructura del suelo, protegiéndose la expresión física del paisaje.

Los efectos que en el paisaje se producen por vía de la normativa agrícola tienen su origen predominantemente en la normativa de desarrollo rural en la que el paisaje aparece como elemento sobre el que percuten las medidas de desarrollo rural (indemnizaciones compensatorias en zonas desfavorecidas, forestación de suelos agrarios, buenas prácticas agrarias, inversiones subvencionadas, etc.) y, en la que a su vez, el paisaje es objeto mismo de apoyo económico o bien de cara a su conservación o bien para su restauración.

De otro lado el control de las actividades agrarias de impacto paisajístico se articula indirectamente a través del control de las concentraciones parcelarias y de igual forma de realización de rozas y quema de rastrojos que persigue en primera instancia lograr la máxima rentabilidad de la propiedad -en el caso de la concentración parcelaria ya sometida a evaluación de impacto medio ambiental- o evitar el riesgo de incendio -en los casos de rozas o queme de rastrojos-.

En la Unión Europea el fomento de la protección paisajística por la vía de una adecuada gestión agrícola se pone de manifiesto en las directrices estratégicas comunitarias de desarrollo rural para el período de programación 2007-2013 aprobadas por Decisión del Consejo de 20 de febrero de 2006, acogiendo como directriz estratégica comunitaria de la protección y mejora de los recursos naturales. En este sentido se anima a los Estados miembros a dar primacía a actuaciones básicas, entre las que se acoge la de proteger los paisajes rurales y los bosques, ya que en Europa los sistemas agrarios adecuados permiten preservar el paisaje y los hábitats, desde las zonas húmedas hasta las praderas secas y los pastos de montaña. Las directrices apunta a “estos paisajes constituyen un elemento importante del patrimonio cultural y natural y es lo que hace que constituyan zonas atractivas para vivir y trabajar”.

PROPUESTAS DE MEJORA

Incentivar la buena gestión paisajística de las fincas (programas agroambientales)
Considerar el paisaje como un pilar de desarrollo rural
Publicar un manual de buenas prácticas paisajísticas que aportan criterios para las actuaciones agrarias en función del contexto de diferentes tipos de paisajes agrarios